VIEJOS EMAIL DE PORRUSALDA E IDEOLOGÍA

Llevamos tiempo sin publicar nada en el blog. Para ir haciendo boca de nuevo, he estado rebuscando viejos email que se mandan a la lista de personas colaboradoras con Alborinco. Cuelgo este, que me pareció lindo, entrañable. Mucho ha llovido desde entonces. Noticias que fueron  actualidad en el 2012, fecha en la que se escribió y envió, hoy están resueltas o por lo menos dormidas, como es el caso de las prospecciones petrolíferas en las costas canarias.

Mostramos la forma de circular en medo de los estímulos de la tierra, pasando por la ideología espiritual que nos mueve para concluir en la sencillez de la vida. 06

“Porrusalda, del euskera, caldo de puerro. Es un “potaje” de puerros, papa, cebolla blanca y algo de zanahoria, agua, chorro de aceite y sal.
Todo picadito, en crudo, casi, casi cubierto de agua, tapado y a fuego medio hasta que el aceite se disperse en minúsculas gotitas doradas. Controlar sal y el aaaaguaparaquenosepeeeegue.
Y así, vamos pasando este jolgorio, entre porrusaldas, gofios escaldados, huevos fritos, escalibadas, papas escachadas, acelgas hervidas con un frito de ajos y pasas y mil y una recetitas sencillitas que nos van pasando muchas personas de esta gran familia de Alborinco. Pero todo no es jolgorio y Alborinco, también reflexionamos y  vamos viendo cómo medio mundo anda en la resolución de las cosas más fundamentales perdiendo muchas veces la vida en ello y el otro medio anda ocupado en salvar las injusticias que nosotros mismo hemos ido creando, obnubilados con la modernidad.  Esa palabra que en estos tiempos de transición y crisis  más parece una familia acomodada venida a menos.
Alguien vino esta semana con una reflexión bajo el brazo acerca de la palabra decrecimiento. Una palabra que tiene una sonoridad abisagrada, ferrugienta, casi complicada de decir y que a muchas personas le provoca un inmenso miedo …Nombrarla puede despertar imágenes de épocas que no se quieren  repetir. Haciendo puños de cruces muchas personas expresan : ¿Qué sería de nuestra vida sin el coche, sin el ascensor, sin el agua que sale despreocupadamente del  grifo, sin la luz que mágicamente aparece después de dar un golpecito en un interruptor?…¿qué sería de nosotros si un día vamos  a la tienda y no tenemos la correspondencia del capricho que hasta ahora sólo tiene la limitación del dinero?.
La palabra decrecimiento parece que encierra alguno de esos significados punzantes y dolorosos, parece que grita que nos estrechemos. Sin embargo, hay muchas personas que voluntariamente se han puesto manos a la obra, haciendo día a día un ejercicio de acercarse a tener hábitos de consumir sólo lo necesario. Sin meterse en la edad de piedra ni irse a vivir de manera aislada han optado por soluciones alternativas a varias de las necesidades que creen tener. ¿No será que muchas acciones pasan por  una toma de conciencia y una actuación de responsabilidad con la vida y lo que nos rodea?.
Podemos tener un coche si lo consideramos imprescindible, pero también podemos pensar en usar la guagua cada vez que podamos y potenciar que se mejore el servicio. No estamos solos en el mundo y hay millones de ejemplos de eficiencia que podemos tomar como referencia para facilitar y mejorar el transporte público sin tener que pensar en un tren, para una isla como esta, olvidándonos de las articuladísimas guaguas, micros y pequeños vehículos que responden mucho mejor a nuestras distancias y necesidades tanto territoriales como de movilidad. El transporte público en esta isla, está lejos de motivar su uso colectivo. Ahora es un servicio lento, engorroso, caro e impuntual en muchos casos. Pero, ¿Quién no prefiere ser trasladado, eliminando la responsabilidad que asume el conductor?. A esto añadimos la ventaja de tener la posibilidad de leer, pensar, cerrar los ojos, hablar…estar más en contacto con el mundo.   La palabra decrecimiento implica que tomemos la guagua muchas personas, evitando que haya muchos coches en la carretera, evitando a su vez que haya un gran consumo de combustible quemándose a la atmósfera….Sigue imaginando en esta línea jugando al efecto dominó y se pondrá ante ti un mundo mucho más habitable que el que tenemos en este momento.05
 Podemos seguir jugando con la imaginación con el consumo de todo lo que consideramos necesario. Me refiero a cosas tan fundamentales como el agua, El alimento, la luz y tantos  otros servicios que nos hacen un poquito diferentes a nuestros antepasados.
Empezar a considerar que  cualquier tipo de movimiento a través de la energía eléctrica es la  traducción que se hace de la quema de petróleo, nos ayudaría a centrarnos.  Podemos hacer el cálculo de la cantidad de energía eléctrica que gasta una persona, únicamente con sus hábitos de limpieza, para acercarnos a la dimensión de lo que se trata de expresar.  Este apunte, lejos de ser un reproche, pretende dar ánimos y ayudar para replantearnos cómo podemos hacer algunos cambios. Por ejemplo, sustituir todo lo que podamos con gas butano, con energías renovables del tipo eólico o solar, y, por supuesto, hacer uso sólo de lo que necesitamos. ¿Necesitamos mantener todos los enchufes conectados?. ¿Realmente necesitamos lavar el coche cada semana?. ¿De verdad necesitamos tirar la colilla en el wáter y descargar una cisterna para eliminarla de nuestra vista?…Pensemos que cada acción de este tipo conlleva la quema de combustible. La irresponsabilidad y el desconocimiento de las consecuencias de nuestras acciones nos hacen responsables de las decisiones que se toman desde esferas políticas ya que, muchas veces, buscan resolver los problemas más inmediatos sin tener en cuenta, como nos han demostrado reiteradamente,  el coste  ambiental, social y mucho menos la gigante disminución de oportunidades que se está haciendo a las generaciones que vienen detrás. Así vemos con espanto toma de decisiones como sí una regasificadora en la isla, sí a las prospecciones petrolíferas en las islas, sí a los recortes en todo lo que consideramos fundamental como es la educación y la sanidad, sí a las macro infraestructuras,  sí a la energía nuclear y un largo etc. que nos crea confusión en parte por miedo al decrecimiento.
 La pregunta que me hago es ¿Acaso no podemos vivir mejor con menos?. Esta pregunta ya la están contestando un montón  de personas que han optado por empezar a cambiar las cosas desde sus gestos diarios,  y no por ello son menos felices. IMG-20160920-WA0003
Esta transición se va haciendo mediante la aplicación de principios que nos llevan a movernos en una escala reducida, de eficiencia, de cooperación, de autosuficiencia, de producción local, y sobre todo, de hacer uso del no uso. Nada es más eficiente, eficaz y realmente ecológico que aquello material que no consumo porque no lo necesito de verdad.
Parte de este concepto de decrecimiento creemos que tiene mucho que ver con lo que se pretende en Alborinco desde la propuesta de consumir productos locales, trabajados desde el respeto al suelo y a la salud tanto humana como ambiental.
Este pensamiento escrito es en verdad como un guiso…vas picando todo finito, poniéndolo al fuego y controlando quenosepeeegueeee”.

 

 

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