Y seguimos…CONOCIENDO A NUESTROS PROVEEDORES: ISRAEL, DE SANTA LUCIA.

Escrito por Inma Rodríguez

Esta vez nos encontramos con Israel, un miembro de Alborinco que había sorprendido a más de una persona de las asistentes al último encuentro en Montaña Alta cuando, mientras explicaba someramente su actividad, incluyó esta frase: “Yo a los árboles no les pongo nada cuando hay plagas, porque un mal día lo tiene cualquiera.”
Y ahora sigue sorprendiéndonos con sus polifacéticos campos de acción.

-Hola Israel: tienes tu finca en Santa Lucía. Dínos en qué zona, y descríbela para que nos hagamos una idea.
Se encuentra en el casco orientada al Sur, a 600 m. de altitud. Se trata de un olivar de la variedad Verdial de Huévar. Hay otras variedades que no comercializo.
Son árboles centenarios que cultivaba mi bisabuelo.
Después de la Desamortización la compró con su esposa, de Tunte al cura. Se llama La Capellanía por su procedencia del clero.
Mi bisabuelo era guarda de montes y tenía prestigio social. El plantó los olivos. Conservo cartas suyas en las que consta su intercambio de especies, durante la República y el franquismo.
Mi abuelo continuó con la finca, pero no mi padre. Por eso se perdieron ejemplares del género prunus: almendros, albaricoqueros, ciruelos, durazneros. Estoy intentando recuperarlos plantando nuevos ejemplares.

IMG_9219-¿Te dedicas solo a esto o es tu segunda actividad?
Practico también la Farmacoergacia (cultivo y tratamiento agrícola de plantas medicinales, aromáticas y condimentales) para uso personal. Elaboro fitorecursos para atención primaria de la salud.
La agricultura no es mi actividad principal. Podría vivir de ella sin renunciar a mis principios, con técnicas de innovación industrial en detrimento de la artesanía.
También me gustan las otras actividades.
Sería posible además completar la actividad del sector primario con turismo activo: grupos de visitas, participación bilingüe, interacción con la finca…
El potencial etnográfico y patrimonial de este tipo de iniciativas se encuentra desaprovechado. Son bienes capitalizables.
Màs áreas en las que me he formado y me dedico: Pedagogo, Master en Desarrollo Cultural Comunitario y Master en Orientación y Educación.
Actualmente elaboro mi Tesis Doctoral sobre Metodologías para Investigación en Etnobotánica.

-¿Cuánto tiempo llevas en esta actividad y cuál fue tu motivación?
Empecé en 2005. Decidí irme a vivir a Tirajana al volver de Cuba. Pero la agricultura ecológica la practico desde el año 98.
Mi principal motivador fue Ignacio, otro productor de Alborinco. El es mi maestro y mentor. Me animó y me enseñó. El ya practicaba. Esta persona es un ejemplo de esfuerzo, tesón, capacidad de trabajo, compromiso. Y sigue enseñándome en la actualidad.

-Parece que producir aceite te sale muy caro ¿Por qué?
No es caro, sino que no sale económicamente rentable. Al capitalizar el recurso, no vale la pena convertir la aceituna en aceite, porque hace falta demasiada materia prima para elaborarlo. El hecho de que practique permacultura deriva en un aprovechamiento menor del olivar. Podría producir 3000 kg., pero solo comercializo 700.
Pero la rentabilidad personal me compensa; me gusta producir y consumir mi propio aceite, por seguridad alimentaria. Lo fabrico a mi gusto.

-Y ¿qué es eso de la Permacultura?
Consiste en practicar en la tierra un tratamiento cultural mínimo. Yo hago una poda sistemática y puntual en la época de recolección, para facilitarla. Aprovecho para darle forma al árbol. Algunos los dejo como setos para proteger a los otros del viento.
No los presiono. Cojo lo que me dan. Las plagas, como las moscas, van a uno solo de ellos. Es como si a lo largo del tiempo de existencia del olivar, hubieran creado un microsistema de adaptación a las condiciones. Se ha generado un sotobosque de melíferas (plantas amadas por las abejas), integrado por tajinastes, artemisas, solanum vespertilo, videns, lavanda…Ahí se crea un equilibrio. Son 100 años de adaptación.
Existe la probabilidad de que se haya originado una variedad insular o de las islas. El Cabildo lo está estudiando.

-¿Te sientes satisfecho con este trabajo? ¿Por qué?
Sí, porque no me planteo retos, al menos a nivel de producción. Lleno tanto mi alma como mi bolsillo. Me adapto. Me satisface trabajar para mi y no tener dependencia de insecticidas.

-¿Qué dificultades encuentras en tu día a día?
Se las pone uno. No les presto atención. No percibo las dificultades como tales. Cuando estoy resolviendo algo, de pronto veo que era una dificultad. Suponen retos. Siempre encuentro reformulaciones positivas para ese concepto.

-Tu cultivo ¿Es de secano o de regadío?
De secano. A veces los riego. Sobre todo cuando veo que están sometidos a estrés hídrico.

-¿Cómo es el proceso de la aceituna desde que la coges hasta que llega a Alborinco?

1. Recolección: desde principios de otoño hasta marzo,“ordeño” el árbol. Si están muy altas, lo podo;
2. Lavado con agua de consumo humano;
3. Selección una a una según el decreto del BOE sobre envasado. Dependiendo del momento de la cosecha, se denominan verdes, color cambiante, o negras. Personalmente prefiero recolectar cuando están de color cambiante (ni verdes ni maduras) por motivos de vigilancia de la calidad, y porque así tengo más margen de maniobra y, por tanto, menos puntos críticos;
4. Endulzar o curar: quitarles la acidez con una salmuera formada por agua y sal (5%), en bidones de uso alimentario. Tardan de 4 a 6 meses porque no las parto;
5. Envasado; ofrezco como saben, dos variedades: con mojo de salmuera, hierbas y aceite, todo ello ecológico, y sin mojo, solo con la salmuera.
Se indica un año de caducidad, pero duran más.

-¡Comercializas tus aceitunas en otros puntos de venta?
Sí. Sobre todo en la zona turística y en tiendas de gourmets. Estos consumidores le dan mucho valor al aspecto etnográfico o agroecológico, y a la producción artesana. Tienen en cuenta la etiqueta y la trazabilidad. Son consumidores informados, y eso obliga al agricultor a esmerarse en la calidad y la presentación.
En este ámbito la tendencia es hacia un envase en formato reducido, lo cual facilita el transporte, porque se lleva para regalo.
Se vende al mismo precio. Pero el mojo no es de cultivo ecológico.
El buen aspecto físico da impresión de interés del productor por el consumidor.

-¿Hacia dónde te gustaría que avanzara Alborinco?
Más bien voy a decirte cómo lo veo. Es ecléctico, global, holístico. Va más allá de vender unos productos. La función pedagógica alcanza el interés y crea conciencia. Diversifica los frentes de acción. Esto me parece justo y necesario. Realizan un esfuerzo por difundir cuestiones de actualidad como el debate de Soberanía Alimentaria. Este concepto es lo más importante: Actuar localmente y pensar globalmente.
Me gustaría que este sirviera de plataforma para otros grupos similares. Crea una dinámica positiva.
Es un proyecto emancipador. Ayuda a gente a ser feliz. Trata cuestiones candentes. Intenta mejorar la calidad de vida de las personas.
Estimula al sector primario a mantener entusiasmo en un sector hoy complejo. Solo con su presencia han ayudado mucho a la economía familiar. Contribuyen a reverdecer el paisaje rural, a su mantenimiento y revitalización, y a la calidad de vida de las personas.
Nunca había visto al cliente tan cerca del productor. Esto te obliga a un mayor compromiso con la calidad del producto. Genera que la actividad agropecuaria se personalice. Piensas en personas reales cuando trabajas. Este es un valir añadido.
Te exiges excelencia y una ética.
Adquiere tanto valor la recompensa económica como la satisfacción de la persona consumidora, y este hecho redunda en la mejora del resultado.

-Háblanos de tus proyectos, Israel.
Este año no hay mucha aceituna. Estoy realizando labores de mantenimiento en el olivar. Farmacoergacia. Me ocupo también de recuperar y plantar árboles.
Actualmente experimento con la reproducción asexual (por esquejes) de los olivos. Pruebo con diferentes diámetros y diversos sustratos para optimizar la actividad de reproducción.
El año pasado tuve un éxito de 50%, y ahora voy mejorando la técnica con la observación de los resultados.
Los olivos tardan de 3 a 5 años en dar fruto.
También se reproducen sexualmente. Se pueden hibridar con acebuche.

-¿Cómo ves el futuro de la producción ecológica en Gran Canaria?
De momento va a quedar como está. Esto se debe al nivel de cultura de consumo de la población y al escaso grado de implicación de las instituciones. Se hace necesario democratizar el valor de estos productos.
El Gobierno de Canarias ha prometido llevar alimentos de cultivo ecológico a los colegios. De esta manera podría ayudar muchísimo: sería una aportación de conciencia e información con un efecto multiplicador generacional, y así el alimento sano, sin química, dejaría de ser una alternativa para convertirse en una necesidad para muchas más personas.

Mi conclusión: En Alborinco contamos con aceitunas libres, felices y eruditas.

Gracias Israel, por el largo tiempo dedicado, y por lo detallado de tus respuestas.

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