Primera parte del viaje de Alborinco a Tenerife.

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¿Cómo contar en pocas palabras el viaje que hicimos a Tenerife siendo Alborinco?. Es muy difícil, pero lo voy a intentar.

Este viaje tiene muchos rincones, ojos rayados de emoción, hipoglucemias caracteriológicas debido a  la cantidad de entusiasmo y energía empleada, causalidades que fueron haciendo un programa en construcción permanente, que dio como resultado una vivencia intensa e irrepetible, donde la premisa era puntualidad en la salida, impuntualidad en la llegada.

¿Cuál era el objetivo?,,,sólo llevábamos uno bien claro: ver otras prácticas y sobre todo ver la experiencia estrella, la finca de permacultura en la finca El Mato.

Este viaje improvisado surgió hace años de un rumor. Ese rumor se quedó en la tierra, era una semilla con latencia a la espera de que  llegara un aguacero que la hiciera germinar. En aquel momento, Alborinco era un esbozo trazado con líneas gruesas que aún se alejaba bastante del dibujo, aún en consrucción, que podemos ver actualmente

Por diferentes fuentes llegaba el sonido del eco diciendo  que había alguien al borde de la locura rellenando su terreno de cultivo con neumáticos. Con ellos hacía muros de contención y ganaba espacio a las cadenas, eliminado las pendientes de su finca,  mejorando la accesibilidad y condiciones para la producción. Ese rumor se  fue completando con más información que llegaba a cuentagotas, donde se decía que ese lugar era un ejemplo de permacultura. También hablaba del taller de empleo que integraba a personas con discapacidad psíquica.

El tiempo y los años pasaron. No volví a escuchar de esa experiencia hasta que conocí a Nany.

En medio de un baile lleno de cabos sueltos que se iban atando mediante las palabras,  se fue echando el chinchorro. Los hilos que lo cosían eran la experiencia de vida que  lleva este profesor de economía en su espalda en conjunción con el entusiasmo que transmitía, agitando mi corazón que también hablaba con igual entusiasmo de lo que es Alborinco y lo que quiere y no quiere ser…, En todo este manto de cardume no podía evitar ir recogiendo sus palabras para ir acomodándolas en mi mente. Él era capaz de poner palabras a mis pensamientos. Hablaba de  algo que yo conocía perfectamente. Estaba hablando de Alborinco utilizando las referencias de otras experiencias que habían sellado su trayectoria como ser humano.

A medida que lo escuchaba fue creciendo la curiosidad. Penetró en mí lo que en el mundo místico seguramente definen como: la llamada.

Así comenzó todo el programa en construcción, donde diosas y dioses se confabularon para hacer de la visita un encuentro lleno de reciprocidad.

Quienes fuimos como representantes de alborinco pudimos gozar de la magia que se envolvía por el deseo de conocer otras experiencias, ofreciendo a su vez una muestra de nuestro trabajo y trayectoria, tejida los miércoles y jueves entre caja y caja de ida y vuelta.

La visita a la finca El Mato , esa finca que conocía del rumor que expresé al principio de este texto, nos resultó un regocijo visual. Cuando pudimos conocer un poco más a través de Javier y Dácil nos pareció un regocijo también para el alma. Este espacio era lo suficientemente interesante como para comunicarlo al grupo de personas productoras que se mueven en torno a Alborinco.

Después de un fin de semana intenso, lleno de idas y venidas, de conversaciones, exposiciones y escucha activa, tocó el final. Con lágrimas en los ojos nos despedimos de nuestra primera incursión por Tenerife sabiendo que no podíamos mirar atrás. Ahora tocaba decantar. Un cúmulo de emociones, que iban desde el orgullo de haber podido palpar los mimbres de los que está hecho Alborinco, tomando como espejo otras experiencias. La necesidad de autocrítica y revisión en positivo nos empujaba a ordenar y organizar el embate de información recibida a todos los niveles.

Al llegar de nuevo “al tajo”, la primera reacción fue no poder expresar lo que traíamos de allá más que con sonidos guturales y sonrisas plenas que producían una lectura positiva para quien nos hacía la pregunta de : ¿cómo fue el viaje a Tenerife?.

¡¡Tenemos que volver las personas productoras para ver la finca El Mato!!.

Casi sin pensarlo, ya teníamos fecha nuevamente para volver un grupo de personas productoras de Alborinco.

Contaré la visita de los agricultores y agricultoras a la finca El Mato en el siguiente capitulo. Por adelantar algo, puedo decir que pasó algo extraordinario e inolvidable que nos colocó en un pacto de unión, ya que muchas personas de las que estuvimos allí, supimos que habíamos vuelto a nacer después de lo acontecido.OLYMPUS DIGITAL CAMERA

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Segunda parte en contrucción….

 

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