Viaje a Tenerife con los Agricultores

3º y última parte…

Para que no pierdas el hilo de este capítulo te recomendamos que leas los escritos que llevan en el título las palabras viaje a Tenerife

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Mientras existía esa duda, Javier iba dando sus explicaciones sobre el sustrato, donde metía las manos como si lo hiciera en arena de playa…El suelo estaba abierto para él…era mullido, oloroso, apetecible…cargado de raícillas blancas como la nieve…la maraña de la salud…

En algún momento…de forma muy sutil ocurrió algo misterioso  e inesperado. Javier, miró hacia la derecha, donde se estaba tejiendo una nebulosa acompañada de un sonido hueco.OLYMPUS DIGITAL CAMERA

La respiración de Javier se quedó contenida en el disimulo. Trece respiraciones que atendíamos atentamente, sin quitar ojo a lo que se nos venía encima, mirábamos con asombro.

Suavemente y con levedad en la sonrisa nos dijo:

-En este momento está pasando algo poco usual. Procuren mantener la calma. No pasa nada. La colmena entera está decidiendo a dónde ir porque hay una nueva reina. Es cuestión de unos instantes.OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Curiosamente el trapo que colgaba del árbol se fue deshaciendo como si fuera una madeja de hijo tirada de una devanadera.

Los instantes pasaban y todas las personas que estábamos allí tratábamos de mantener la calma. El manto de abejas era cada vez mayor y el zumbido retumbaba cada vez más cerca de nuestro  miedo contenido. Se iban acercando hacia donde estábamos.

Mirábamos el espectáculo sin quitar ojo a Javier, que parecía dominar la situación. Nos sentó en el suelo con un gesto suave de sus manos y la frase- Quizá sea mejor que nos sentemos o nos tumbemos en el suelo .

Allí estábamos, como una mancha de seres humanos en el suelo contemplando la mancha de abejas en el cielo, a pocos centímetros de nuestras cabezas.

-espero que no me piquen porque soy alérgica-

-yo no sé si lo soy pero no me gustaría que me picaran.

-no van a picar…ellas sólo quieren resolver el asunto pendiente que tienen….

-No creo que piquen porque en este momento están llenas de miel, porque están buscando otro sitio donde instalarse…¡¡por lo menos esa es la teoría!!- terminó diciendo con una sonrisa…

-Esto es la primera vez que me pasa. Es algo muy raro. Nunca me ha pasado en una visita…En cuanto sepan dónde hacer su nueva colmena se van…

-¡¡Pero… se están instalando en el camino!!-

-¡¡Sí, mira!!…se instalan en el camino!!

-Acaba de cambiar el tiempo. A lo mejor se quedan ahí un buen rato o toda la noche para mañana continuar su marcha.

En medio de esta situación, sentados en el suelo, sin hacer movimientos bruscos ni elevar demasiado la voz, Javier continuó explicando lo que quería mostrarnos en el bancal de abajo.

El tiempo pasaba y las abejas permanecían.

-Ya hay ganitas de comer!!…

Con miedo en el cuerpo, pero valientes hasta el final pasamos en fila india. Al pasar casi ni nos atrevíamos a mirarlas, no fuera a ser que nos malinterpretaran la mirada y acuidieran a por ese bulto llenos de piernas, manos y pelos que pasaban en medio de su radio de acción.

¡¡Lo conseguimos!!…allí dejamos la mancha en el suelo que se comportaba como un ser vivo único, pero que en caso necesario de volvían seres independientes actuando como un ejército para eliminar la posible amenaza.

En el almuerzo, al aire libre, seguimos hablando y haciendo preguntas.

-¿nos presentamos?…

No había repuesta a la pregunta.

Dedicamos un buen rato a deleitarnos con el espectáculo de las abejas, donde cada cual confesó cómo se sintió. El mayor susto de Javier no fueron las abejas, como nos reveló luego, sino la reacción de nosotros. Él sabía perfectamente que se enfrentaba a una situación grave y peligrosa, si alguna de las personas que estábamos allí reaccionaba llevada por el pánico.

Este hecho nos lo llevamos como un sello de nácar que siempre recordaremos. Aquellas abejas avistadas en un árbol, sensibles a todo lo que ocurría alrededor nos han permitido tener una vivencia compartida e inolvidable.

El almuerzo fue una explosión de sabores y colores. Los platos eran las islas y el mar que los unía era la afable y distendida conversación que mantuvimos durante varias horas. Javier y Dácil nos demostraron su hospitalidad a cada minuto.

Llegó la tardecita. El frío nos llevó de nuevo al aula bioclimática.

-Hay gente que tiene que partir. ¿Aprovechamos para presentarnos?

Esta vez í sentimos todas las personas que estábamos que debíamos decirle a Javier y a Dácil quienes éramos individualmente y qué nos había traído a este lugar. La presentación se hizo con naturalidad, dejando el corazón en las manos para que hablara. Quienes estuvimos allí sentimos que estábamos conectados, más allá de la experiencia de cada cual.

El resto del día lo pasamos como viejos conocidos. Hacía muchas horas que el tiempo de la visitia se había acabado, pero Javier y Dácil seguían con nosotros y nosotros con ellos.

Se hizo la noche y como en un campamento de adolescente tocaba contar chistes con las luces apagadas. Del final de esta experiencia fue testigo la luna que se iba a dormir para dar paso al sol que comenzaba en sus tareas…

El Mato ha sido una experiencia que ha contribuido a afianzar aún más al grupo de productores de Alborinco.

¡¡El baile del casino ha dado para mucho!!…

Se van abriendo telones que ofrecen otros escenarios esperanzadores, gracias a personas que han luchado por mantener un sueño vivo.

¡¡Gracias a todas laspersonas que no pierden la iusión para construir otro mundo posible!! ¡¡ Millones de gracias por perseverar!!…

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