Entrevista a Gilberto, el factor “Y” de Alborinco

1. Hola Gilberto. Cuéntanos brevemente cómo empezó tu historia con Alborinco.

Comenzó a través de una apuesta en defensa del suelo agrícola. En pleno “boom urbanístico” pretendíamos ir radicalmente contracorriente.

Toda mi infancia y juventud trabajé con mi padre en Telde ayudándole a cuidar animales, vacas, cabras, cochinos… durante los años 80, en lo que era como un vergel en proceso de decadencia creciente. Las tierras se fueron abandonando, al principio por el precio y escasez de agua de riego, y luego por el afán especulativo generalizado que sólo veía en la feraz Vega agrícola de Telde solares para urbanizar y no un recurso renovable para el futuro. Si se urbaniza, ese proceso es irreversible. Este fenómeno lo hemos vivido en nuestro municipio y en toda Canarias.

Coincidió mi afán de acercarme de nuevo a la tierra y a su defensa, con la inteligencia e iniciativa de Loli de establecer estrategias para vincular a la gente, su alimentación sana y de calidad, con la tierra, con espacios y personas concretas. Y que ellos también sientan que tienen que defenderla porque algo suyo también está en juego. La idea era desarrollar una actividad que fuera sostenible ambiental y económicamente rentable y que al mismo tiempo garantizara que el suelo agrícola de Telde no se perdiera.

Y este es el origen del proyecto: sentirnos bien conectándonos con la tierra y la naturaleza, produciendo alimentos sanos y sin dependencia del exterior, sin química… y como acto político de defensa de un recurso como la tierra. Intentando demostrar con la práctica que otro mundo es posible.

IMG_87362. Y…  ¿Cuándo fue eso?

Es todo un proceso. Comenzó cuando mi amigo Pepe Santana me llamó porque se estaban desarrollando nuevas redes de riego de aguas regeneradas por Telde, en concreto en El Calero. Allí se encuentran las tierras que plantó mi abuelo, mi abuela, mi madre… y que en esos momentos estaban todavía cultivadas pero veíamos que todo el entorno estaba abandonándose. El agua era un problema gravísimo por su calidad, acuíferos salinizados, su difícil acceso, las pérdidas en los sistemas tradicionales de riego a manta… Aprovechamos la oportunidad y nos implicamos en la creación de la Comunidad de Regantes del Calero. Ello posibilitaba disponer de agua e pie de finca, con contador, con presión y con calidad garantizada por el Consejo Insular de Aguas a través de los tratamientos terciarios. Eso fue en 2003 en la zona de Las Tapias. Comenzamos con pequeñas parcelas y poco a poco se fue ampliando, introduciendo las prácticas ecológicas en la agricultura. En aquel momento íbamos contracorriente y con mucha incertidumbre, hoy sentimos que es todo lo contrario.

3. Tú estás situado a una prudente distancia del día a día; tienes un poco de perspectiva por tanto. ¿Cómo has visto la evolución de la criatura?

Muy positiva. Es un camino de aprendizaje. Una de mis obsesiones ha sido siempre la viabilidad económica. El enemigo lo veía en la buena voluntad de las personas implicadas. Podían abandonar o rechazar la necesidad real de un salario justo o digno en pos de vender más barato.
He estado en esa visión de justicia para todas las personas implicadas, incluido quien lo gestiona, junto a personas agricultoras y consumidoras. Si no, todo depende de la buena voluntad y la motivación; factores muy poco resistentes al paso del tiempo y a la aparición de cualquier tipo de dificultad.

Observo la iniciativa cada vez más armada, bien definida, estable. Existe una red diversa y consolidada.

IMG_8635 (1)Funciona en Alborinco la teoría del caos; parece un desastre, pero al final todo encaja gracias a esa sutil interrelación de todas las fuerzas que entran en juego y posibilitan que al final todo encaje.

4. Y… el momento actual … ¿Cómo lo definirías?

De autonomía y emancipación; no depende ya de la voluntad de una o dos personas. Evoluciona solo. Ya no tengo que estar encima. Sigo siendo uno de los socios. Asesor: me consultan cuando surgen dificultades, que ya ni eso. Ya no me necesitan en las reuniones periódicas.

5. ¿Cuál es tu papel en el proyecto?

Depende de mí motivación personal: apoyo, consultas, gestionar la materia orgánica… Sustituir, recibir a algunas personas, trabajar en la finca…Es un grado de implicación en el plano secundario. No es un trabajo principal, como es el caso suyo (de Belinda y Loli). Ellas desarrollan muchas tareas y un gran compromiso social. Para todo ello no me necesitan. No estoy participando en el quehacer cotidiano y por eso tampoco puedo intervenir tanto.

6. ¿Cuáles te parece que son las perspectivas de futuro?

El mantenimiento de lo logrado. Evolucionar, crecer, reproducirse, aunque esto es difícil, porque depende del factor humano. Que vaya mutando. También es posible el crecimiento en la línea de dedicar más tiempo, integración de más personas, y realización de más actividades. Lo veo en el sentido de que más miembros asumieran mayores responsabilidades. Se trata de personas en las que se pueda confiar; no se trata solo de romanticismo.

7. ¿Y los riesgos que, si pudieras, evitarías?

Las amenazas externas: posibles demandas legales. Para evitarlas habría que estudiar la forma jurídica y ver si realmente se adecua a la actividad en evolución que se va realizando.

La competencia no es un problema, ya por filosofía no se intenta competir, se intenta siempre cooperar. Si acaso, la amenaza sería que otros pudieran sentir a Alborinco como una competencia y no como un medio para cooperar y trabajar por el bien común.

8. ¿Podrías señalar las dificultades para avanzar en la dirección que consideras correctIMG_8615a?

No observo ninguna. Están avanzando en la línea correcta. Observo mucha fuerza. Depende de la voluntad y motivación que sigan poniendo. Hay biodiversidad en el paisanaje vinculado a Alborinco, como en un ecosistema de la naturaleza, y eso es una garantía de supervivencia.

9. ¿Puedes señalar el punto fuerte más importante desde tu perspectiva?

La calidad humana de las personas vinculadas, su motivación por el bien común, sin perder de vista sus necesidades individuales y la diversidad.

10. ¿Y la mayor debilidad?

La debilidad que observo es la dependencia permanente del factor humano que puede sufrir por momentos desmotivación, desilusión. Que la tarea a realizar se convierta en rutina. Pero, a la vez, es una fortaleza. Ya se sabe que el ser humano cuando se siente realizado y es inquieto siempre está evolucionando, aprendiendo, y nada permanece igual.

11. Para finalizar, Gilberto, ¿qué le pedirías a la Comunidad Alborinco?

Que sigan haciendo un esfuerzo de comprensión global del proyecto. Que no se queden sólo en su pequeña parcela e intenten ampliar la perspectiva. Ese esfuerzo continuo de comprensión es vital para la viabilidad del proyecto y porque así descubrirán algo que les reportará muchas más satisfacciones.

Hasta aquí las respuestas de Gilberto. Le agradecemos el tiempo y paciencia dedicados a pesar de su atareada vida laboral y social. Gracias Gilberto por el rato compartido.

Inmaculada

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