Visita a la Finca de Antonio, en Teror

Queremos compartir con ustedes la visita que hizo Loli a esta finca de Teror:

Es la finca de Antonio, donde viven él y Raúl. Bajando por el camino del Muñigal, por un camino estrecho que el coche desaparece girando a la derecha. Ahí nos encontramos ante un paisaje ordenado, de fábula. Nos adentramos en las mimagen de la visita a finca de Teror en alborincoanos de los sueños.

Están en el barrio del Álamo, en un asentamiento rural. La zona es de protección agrícola e hidrológica.

El barranco es la cara y la cruz de esta finca que se ha ido transformando con los años. Sus muros de piedra desde el 2008 en que se compró la parcela, aún hoy siguen levantándose. Por aquí también pasa un camino de bestias, anacronismo de los tiempos que corren, que va hasta la zona de San Jose del Álamo.

Llegar hasta aquí es desparramar la vista por un lugar envidiable, armónico lleno de vida equilibrada entre lo salvaje y lo antropizado. Parece que siempre fue así.

Durante el primer año-confiesan- sólo pudimos quitar maleza. Las zarzas lo invadían todo, los frutales estaban sin podar y enfermos- la casa no era sino una construcción que no apetecía habitar-motivo por el que se fueron a vivir de alquiler hasta el 2010.

20150420_183540- Yo tenía conocimientos de agricultura por mi familia- cuenta Antonio, un veterinario que ha querido conectarse con sus raíces desde la tierra- lo primero que hice fue poner gallinas, mi pasión es seleccionar la raza- ¡¡y qué gallinas tiene!!, pueden apreciar su belleza hasta los profanos en la materia: andaluzas, leghorn, castellana, brahna, kícara, cuello pelao… Ellas viven a cuerpo de rey en un flamante gallinero que alberga todo tipo de animales. Es una gran familia que se entiende a la perfección, sin barreras entre ellos.

Seguimos por la parcela y sigue contando que cultivan cereal como el trigo y la cebada. Se decantan por la cebada por ser un grano más gordo y de buena altura en el porte. También plantan millo, uno de los que llega a Alborinco para hacer el gofio.

En este espacio hay cítricos, parras, ciruelos, manzanos, membrillos, caquis, aguacates, chirimoyas, higueras, granadas…¡¡hasta plataneras!!… A 175 metros sobre el nivel del mar con temperaturas en invierno que pueden llegar a los seis grados. Es curioso ver en una finca a pocos metros de distancia el uno del otro, un nogal y una platanera. Lo inconcebible existiendo y adaptándose.

En medio de este jardín de árboles están las parcelas de hortalizas. Se puede ver un espejo de hombres ilusionados y convencidos con la autosuficiencia.

Pude disfrutar de la vista de las habas, chochos, ajos, arvejas, jaramagos salvajes, coles, tomates…

La línea que envuelve todo haciendo de las parcelas un completo es el fuerte aroma a azahar que se va convirtiendo en sutil cuando llevas un rato en el lugar.

Disponemos de dos estanques que hacen de 150,000 L a 200.000L. Cuando llueve y se llenan tenemos agua para prácticamente todo el año. Cuando no llueve nos vemos en un verdadero problema. Tenemos que regar con agua de abasto que nos sale carísima.

El agua que antes se destinaba a la agricultura ya no se destina. Es prioritario suministrarla a la población. La gestión la lleva el ayuntamiento y va para el abasto en su gran mayoría y una minoría para embotellar.

En un pequeño rincón está el verdadero espacio de Raúl, el invernadero. Ahí hace los semilleros. A veces pueden sacar sus propias semillas y otras no, pero el invernadero funciona muy bien.

El objetivo que se plantean estos románticos es el autoabastecimiento, la autosuficiencia en la finca, continuar con un estilo de vida que les proporciona satisfacción y calidad de vida, además de poder servir a personas que quieren comer sano y valorando los productos de cercanía.

20150420_182707El fin no es económico pero les queda claro que la finca tiene gastos que no preveían cuando era sólo un sueño.

El canal donde vierten la mayor producción es Alborinco y un pequeño volumen va a familias de compra en demos y a organizaciones que ayudan a familias empobrecidas.

Me voy con la sensación de que la finca de Antonio y Raúl son manos de mujer y me quedo con el aroma de azahar en la solapa.

Gracias hombres soñadores que contagian el sueño de las utopías …

Y a modo de resumen de nuestra visita, les dejamos unas cuantas imágenes:


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